lunes 17 de julio de 2006

Caso Summer

Este fin de semana pasado estuve trabajando por primera vez en mi vida en un concierto. Más que concierto, en un pedazo de festival Indie-pop-electrónica. The Summercase. No es que sea mi estilo de música favorito, pero teniendo en cuenta la paga y el estado de mi cuenta corriente no podía dejar escapar la ocasión. Estuve trabajando 16 horas de reloj, dos días seguidos y en esas 32 horas, rodeado de gafapastas, de mascaos, de poperos, y de mucha gente de pega, creedme que te da tiempo a aburrirte, pasártelo bien, pasarlo mal, pensar, no pensar, reírte, dormirte, desesperarte y darte cuanta de muchas cosas.


Vi gente avanzada ya en primaveras, la media de edad debía estar en los 25 pasados, hacer el idiota como niños de 15. Saltaban, cantaba, hacían el verdadero mongo mientras un tío con pelo y vestimenta extravagante cantaba baladitas. Me tengo puesto un tope para empezar a madurar en serio. A dejar de hacer ciertas cosas, a controlar ciertos comportamientos. Por lo escrito antes veo que mi visión de la madurez es pura inhibición. Se que no es del todo cierto, que pienso que son muchas más cosas y factores, pero ahora no sabría citar mas. Mi tope estaba en los 25.

Un tío con gafas y cara de nerd, que no forma parte del club de los 80, está haciéndose un trocolo delante mía, mientras "baila" y "canta" una canción rallante con una amiga que se mueve sin ton ni son mientras se ríe alocadamente. Ahí me di cuenta, para mi alivio, de que aún tengo algo de tiempo para seguir siendo un crío.

Estaba cuidando una carpa donde había camas para dar masajes. Aparte de las chicas que me preguntaban si se daban masajes y les contestaba que estaba cerrado, pero que si querían podía intentarlo... y se iban. Con una sonrisa eso sí, pero se iban. En fin, como iba diciendo, aparte de eso, vinieron 3 tíos y una chica impresionante, autentico pibón de los despampanantes, con sus acreditaciones de prensa, a tumbarse en las camas. Después de este festival empiezo a entender la tirria que se le tiene a la gente que trabaja en los medios de comunicación. No se porque extraña razón ni derecho divino se creen que tienen todo permitido. Se tumban y yo me aliso el polo y ejerzo de segurata echándolos. En ese momento la diosa esa se me amarra y me dice que si puede tumbarse. Respiro hondo, no le miro, me concentro en los colegas y les digo una vez más que se vayan. Me piden sólo una foto. Se la hacen. La diosa sigue amarrada a mi, con un pedal considerable, y me dice que si hay algún problema con mis superiores que me lo soluciona ella. Me da un beso. Se van. En ese momento no dudo para nada que si llega a haber un problema con cualquiera del Staff, ella lo podría arreglar. De manera gratuita. Me toco la mejilla. Ahí me di cuenta de que hay chicas que pueden tener lo que quieran, cuando quieran, sin necesidad de esfuerzo. Son pocas, gracias a los dioses.


Nos he visto, a mis compañeros de curro y a mi, ayudándonos los unos a los otros en lo que podíamos, mientras pasábamos el calvario del calor y las interminables horas de pie. Un grupo de gente de lo mas ecléctico. Un bakala supermalote, un fiestero asturiano, una chica con cara de perdida, un skater reconvertido y una panda de pardillos del Amor De Dios. Gente que no se saludaría por la calle ni por asomo, gente que cambiaría de acera al encontrarse con uno de ellos por la noche. Gente que no pega ni con superglue. Unidos contra un enemigo común. No sabría deciros cual. Pero me fascina la manera que tiene el ser humano de interrelacionarse por el bien propio y común, aunque sea de una microcomunidad de personas que se acaban de conocer. Y ahí me di cuenta de que aun hay esperanza para la humanidad.

Eran las 4 de la mañana y estaba solo en la carpa de Movistar. Las camas me estaban tentando de lo lindo, pero como me tumbase me quedaba en el sitio. Y que te encuentre tu jefe dormido, aunque sea de un trabajo pestoso, no me parece nada bien. Debería haber sido mas geta y haberme forrado vendiendo pases o colando gente. Pero aún no se me da bien eso de echarle cara ala vida. Me desvío. Estaba Fat Boy Slim en la mitad de su set. Hacia frío y me endosé una camiseta de manga larga, veterano ya del sufrimiento helado sufrido la noche anterior. La gente se lo estaba pasando pipa. Me separaba de ellos una valla amarilla y un muro invisible de mentalidad. Ellos preocupados de pasárselo lo mejor posible, y yo de no dormirme de pie y aguantar estoicamente este trabajo que me había sido asignado. Tomé una gran bocanada de aire frío, mire al cielo y ahí me di cuenta.

Me di cuenta de que tengo que parar de escribir ahora.


4 Comments:

At 1:58 AM, Blogger MasterJ said...

Has descubierto la forma de solucionar las guerras, el hambre, etc
Dales a toda la humanidad un polo y ponles a mirar pulseras :P

 
At 3:44 PM, Blogger aNiCeToBaCtEr said...

mmmm un polo helado o de vestir?

TO SIGUE ESCRIBIENDO NO ESTA ACABDO

 
At 4:45 PM, Blogger Rold'an said...

poliTO de vestir, sino fuera por la cara de zombi ke teniam diria que parecia una persona y todo.

y si, esta acabado. mejor asi

 
At 7:29 PM, Anonymous Interloper said...

"Después de este festival empiezo a entender la tirria que se le tiene a la gente que trabaja en los medios de comunicación."

No me jodas, que no todos son(mos) malos... ^^

 

Publicar un comentario en la entrada

<< Home